Este partido ya lo había jugado la Real Sociedad. De hecho, de un tiempo a esta parte, el equipo donostiarra juega siempre el mismo partido. Se trata de ganarse la confianza del rival, en este caso el Sturm austríaco, dorarle la píldora, hacerle creer que es un equipo grande, con posibles; que cuando los txuri urdin se echan atrás es porque tienen verdadero temor a ser goleados. No está confirmado, pero tal vez los jugadores realistas susurran al oído de los adversarios, uno a uno: “Después de Messi, eres el mejor jugador que he visto”. Puede que lo hagan y puede que no, pero lo cierto es que, por momentos, se crecen –en este caso–, los centroeuropeos. En otros, quien corresponda, sea Elche, Mallorca, o cualquiera.
La Real hace su partido de siempre

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